Divulgación

Una pequeña historia de la filosofía

Nigel Warburton

Cuarenta capítulos cortos que van de Sócrates a Peter Singer. Cada uno se lee en diez minutos y deja una pregunta encima, que es exactamente lo que buscamos.

Ficha de la editorial

Cómo se cita

Warburton, N. (2013). Una pequeña historia de la filosofía (A. Montoto, trad.). Galaxia Gutenberg. (Obra original publicada en 2011)

Formato
Libro
Autoría
Nigel Warburton
Traducción
Aleix Montoto
Título original
A Little History of Philosophy
Editorial
Galaxia Gutenberg
Año de esta edición
2013
Año del original
2011
Páginas
272
ISBN
978-84-15863-49-6

Qué es

Un recorrido cronológico por la filosofía occidental en cuarenta capítulos breves, uno por pensador o por pareja de pensadores. Warburton cuenta cada idea a través de una situación concreta antes de nombrarla, que es la misma estructura que usamos nosotros.

Sirve como mapa y como punto de partida. Para cualquier historia que salga de aquí, la afirmación concreta se contrasta después contra una fuente primaria o académica, porque esto es divulgación y simplifica a propósito.

Qué no dice

Es divulgación de cuarenta capítulos: cada pensador recibe unas pocas páginas y las discusiones internas de cada corriente quedan fuera. No sirve para sostener una afirmación fina sobre lo que un filósofo dijo exactamente ni sobre el estado actual de un debate. Para eso hace falta el texto primario o un artículo académico.

El canon es occidental de principio a fin, y el libro lo declara en su título original. La filosofía no europea no está.

Citas

  • El contraejemplo del cuchillo capítulo 1

    Un ejemplo sería la siguiente conversación con Eutidemo. Sócrates le preguntó si engañar se podía considerar un acto inmoral. Por supuesto que sí, le contestó Eutidemo. Le parecía que era obvio. Pero, le preguntó Sócrates, ¿qué pasa si le robas el cuchillo a un amigo que se encuentra muy deprimido y podría intentar suicidarse? ¿Acaso no es eso un engaño? Por supuesto que lo es. ¿Y hacer eso no es más moral que inmoral? Sí, contestó Eutidemo, quien a estas alturas ya se había hecho un lío.

    Mediante un inteligente contraejemplo, Sócrates le había demostrado que su presunción de que engañar es inmoral no se podía aplicar a todas las situaciones. Hasta entonces, Eutidemo no había sido consciente de ello.

    Lo que está en juego es el engaño, no el robo. El robo del cuchillo entra como un caso de engaño que resulta ser moral, y con eso se cae la regla general.

  • El asesino en la puerta capítulo 20

    Vuelven a llamar a la puerta. Abres. Es tu mejor amiga. Está pálida, preocupada y sin aliento. Te dice que la están persiguiendo, que un tipo con un cuchillo la quiere matar. La dejas entrar y ella corre al piso de arriba para esconderse. Momentos después vuelven a llamar a la puerta. Se trata del supuesto asesino y tiene apariencia de perturbado. Quiere saber dónde está tu amiga. […] Tú sabes que está en el piso de arriba. Pero le mientes. Le dices que ha ido al parque. Sin duda has hecho lo correcto al enviar al supuesto asesino a un lugar equivocado. Probablemente le has salvado la vida a tu amiga. Esto ha de ser un acto moral, ¿no?

    No para Kant. Éste pensaba que nunca se debía mentir; bajo ninguna circunstancia. Ni siquiera para proteger a una amiga de un supuesto asesino. Sin excepciones.

    Warburton agrega el giro que suele quedar fuera: si mientes y resulta que tu amiga sí había salido al parque, habrías ayudado al asesino sin saberlo.

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